Deseo reproducirles algo que dice Ricardo Amoroso, un colega español.
Él dice así: “Voy a decir algo que muchos Directores de hotel no quieren escuchar»
La mayoría de los empleados del Hotel no se marchan por el sueldo, se marchan por el jefe y antes de que alguien escriba: Eso no es verdad aquí no se paga poco, déjeme terminar.
Hay hoteles que pagan prácticamente lo mismo que sus competidores, que están en la misma ciudad, tienen la misma categoría, sufren la misma estacionalidad y sin embargo unos cambian media plantilla cada temporada, mientras otros tienen personas que llevan 5, 10 o incluso 20 años sin cambiar.
¿Por qué?
Porque el problema nunca ha sido solo el dinero; ¡el problema es el liderazgo!
El 99% de los Gerentes se obsesiona con preguntas como:
¿Dónde encuentro camareros, mozos?
¿Cómo cubro el Front Desk, la recepción?
¿Por qué nadie quiere trabajar?
Pero solo el 1% se hace preguntas mucho más incómodas:
¿Por qué alguien iba a querer quedarse en mi Hotel?
Y cuando encuentran la respuesta todo cambia. Entienden que una persona necesita mucho más que estar en una nómina.
Necesita sentir que importa, que aprende, que alguien escucha sus ideas, que su responsable cumple lo que promete. Que tiene horarios previsibles. Que cuando hace un buen trabajo alguien se lo reconoce. Que puede imaginarse dentro de ese hotel dentro de un par de años.
La fidelización del colaborador empieza en su primer día laboral y se construye conversación a conversación con su superior.
La realidad es incómoda; si cada mes alguien abandona tu hotel puede ser mala suerte; pero que pasa si ocurre todos los meses y durante todos los años y con todos los departamentos…
¿Qué pasa quizás si el problema no es el mercado?
Quizá el mercado solo está poniendo un espejo delante del tipo de liderazgo…
¡Y esta conversación casi nadie quiere tener!
Por qué es más fácil decir no hay profesionales, que preguntarse si somos un hotel donde los buenos profesionales quieren quedarse.
Esa única pregunta separa los hoteles que sobreviven de los hoteles donde la gente desea hacer carrera.
Ahora te propongo una pregunta incómoda:
¿Si mañana tus colaboradores tuvieran la misma oportunidad económica en el hotel de al lado, cuántas personas de tu equipo elegirían quedarse contigo…?
Ricardo reflexiona sobre cómo la retención de personal hotelero depende más del liderazgo que del salario, destacando que los trabajadores valoran sentirse escuchados y valorados. El texto subraya que los líderes efectivos enfocan sus esfuerzos en crear un ambiente donde el equipo desee quedarse, en lugar de culpar al mercado por la falta o movilidad de personal.

